Decisiones. Las tomamos cada día de nuestro día, desde el primer día. Aunque en el momento en que nacemos, es probable que no seamos nosotros los que conscientemente decidimos, pero de alguna forma seguimos siendo nosotros los que decidimos, nuestro cuerpo, en su más puro estado decide las cosas que va a hacer por instinto.
Las decisiones a medida que crecemos se hacen cada vez más difícil y profundas, porque tales decisiones ya no solo afectan a nuestra existencia sino también el de las demás personas a nuestro alrededor. De algún momento a otro, cada una de nuestras decisiones empiezan a producir serios efectos mariposa.
¿Qué pasa cuando el siguiente paso que tenes que tomar en la vida, implica que se destroce casi literalmente una parte de tu vida para engrandecer y hacer más feliz y brillante la otra?
No es fácil saber que decidir, pero NO SABER que hacer es el primer paso para llegar a una solución. Si ya veníamos con un mapa que nos dice donde ir, haría que nuestra vida sea predictible y aburrida. El desconocimiento de lo que viene a continuación es lo que hace que nos planteemos una y otra vez si lo que vamos a decidir es correcto. Si a cuantas personas estaríamos hiriendo o si nos estaríamos hiriendo a nosotros mismos. Y la cuestión más importante: ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar?
Llegar a tales decisión cuesta, pero es vital llegar a una. Lo cual es lo realmente importante. Ignorarlas, es tambien una forma de decidir. Asi que.. que mejor que ser el dueño de tu destino y si tus decisiones te llevan a algo malo, bueno.. por lo menos tendras la satisfaccion de saber que sos dueño de tu vida, y nadie más.
