Unos de estos días, con olores de festejos bicentenarios en el aire. Caminaba por las calles con el auricular puesto. No era uno de esos días de depresión pre-adolescente. Pero, aun así, luego de un chorizo de pensamientos cruzados llegue en un punto donde me preguntaba acerca de que tan satisfecho estaba con la vida que tenia. Es increíble la capacidad que tengo te llegar a este tipo de preguntas, con respuestas que inducen a que los que se encuentran a nuestro alrededor escondan los objetos punzo-cortantes por ser un peligro para nosotros mismos.
Mientas caminaba, me cruzo madre que tenia aproximadamente nueve mil hijos a su alrededor. Bueno, la cantidad real era dos, pero la expresión que llevaba en la cara podría fácilmente hacerme dudar de ese “dos”. Uno de los niños tenía aproximadamente 2 años, lo llevaba en el brazo, y otro de aproximadamente seis, iba de la mano. Se la veía agotada, cansada. Pero aun así, luchaba. Entonces me puse a pensar en cuál sería la respuesta de esta agotada señora si me acercaba a preguntarle: ¿Qué tan satisfecho estas con tu vida?. A pesar de que obviamente no lo hice, imagino que la respuesta de la señora en ese instante iba a ser NO.
Entonces me puse a leer acerca del tema en internet y llegue a las siguientes conclusiones.
- 1. La cantidad de respuesta negativa ante esta pregunta es una muy grande. Las personas definitivamente están en la constante búsqueda de seguir teniendo más cosas, como consecuencia de un sentimiento de insatisfacción con la vida.
Lo que me lleva a pensar en que la situación de no sentirse satisfecho es completamente normal. Solo, no estás.
- 2. Existen dos posibles reacciones ante este sentimiento. Una es deprimirse y vivir bajo esa nube psicología imaginaria que nos sigue a todos lados, y la otra es hacer algo al respecto. Una buena música, cerrar los ojos y no pensar en nada puede ser santo remedio para tal sentimiento miserable.
- 3. La vida no es perfecta, y nunca lo será. Lo mejor que uno puede hacer es abrazar las imperfecciones con que la vida viene incluida y aprovechar de aquellos momentos perfectos, fugaces, que existen durante el proceso de nuestra vida.
- 4. Gordo, flaco, alto, morocho medio negro, feo… existen millones de calificativos con que la sociedad podrían definirte, pero la realmente importante es la que nosotros tenemos hacia nosotros mismos.
Nos pasamos la vida dejando de hacer cosas por el que dirán acerca de nosotros, que no nos damos cuenta que mientras nosotros estamos ocupados pensando que dirán los otros, cuando ellos hacen exactamente lo mismo.
- 5. La vida es muy corta. Nunca es suficiente el tiempo para hacer todo lo que uno planea. Lo mejor que podemos hacer es buscar cosas que nos apasionan y aprovechar sacándole el jugo a cada segundo del tiempo que dedicamos a algo.
Al final de ese día, llegué a la conclusión de que NO estoy satisfecho con mi vida. Y está bien, es más… espero seguir así hasta los últimos momentos de mi vida, si es posible cuando esté ahí, a punto de cruzar “la luz”. Porque pensar en que ya tenemos todo nos vuelve seres inútiles, porque ya no necesitamos nada más de la vida y no existe la motivación que produce pasión al realizar algo. La vida es así, no luchemos contra eso.
#TRESYONCEDELAMADRUGADA

jajaja y si Marcos! si la gente estara satisfecha por completo con sus vidas seria muuuy aburrido.. o no le ves a ricky martin que se volvio gay por no saber ya que hacer? jaja bola.. Así es! un reto constante! y si la gente estuviera satisfecha no ibamos a tener carrera tampoco =S jeje
La cosa es agradecer por lo que tenemos y sobre todo valorar!! no obsesionarnos por lo que no tenemos! obvio hay que tener objetivos en la vida! Pero el agradecimiento es la clave =)
Sí, eso mismo pienso Ruth! Gracias por pasar y comentar :)