Las leyes de la física establecen que a cada reacción, corresponde una reacción. “El secreto” dice que todo lo que uno “piensa” es lo que se materializa, pero primero… HAY QUE pensarlo. Y la religión nos dice que si vivimos una vida bajo ciertas normas, obtenemos algo a cambio. Quid pro quo? Tal vez.
Pero ese no es exactamente el punto. Lo recalcable es que para todo, nos ponen una condición. O varias.
Cuando realmente queremos algo, ¿cómo sabemos si vamos a cumplir con aquellos requisitos que se necesitan para poder llegar a ese algo?
Si bien, es importante contar con cierta experiencia previa, lo que de verdad importa es tener una capacidad de aprendizaje, esa actitud extraña que vemos en ciertas personas y nos parece hasta molesta algunas veces. Cuando alguien viene y te mira con una cara de “quiero aprender” con una gran sonrisa en la cara, nos burlamos. En el fondo, queremos ser como ellos. Porque estar abierto a lo que viene y “abrazar” su futuro les da ventaja, y eso inconscientemente lo reconocemos.
Para llegar a lo que sea, donde sea y cuando sea, es importante tener en cuenta eso. Aunque no conozcas el camino, estar abierto a aprenderlo. Y de vez en cuando preguntar, y confiar.
La ruta de la vida viene con muchos baches. No hay positivismo, ni ningún otro valor que pueda salvar el hecho de que uno no está abierto a los cambios, las variaciones naturales de la vida y obviamente, los baches. Mientras sea uno quien decida a donde ir, no hay nada que realmente, pueda ponerse en el camino.
Siempre, dar el siguiente paso. Y tratar de sobrevivir a las consecuencias.
#TRESYONCEDELAMADRUGADA
